Los suelos volcánicos de valles y montañas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, son el coctel perfecto para el café, ¿sabes por qué?
El café prospera en la llamada franja del café, entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, donde las altitudes (1.000 a 2.100 m s. n. m.), las temperaturas templadas (15–24°C) y los suelos volcánicos crean las condiciones ideales para producir granos de alta calidad. Estos factores definen el perfil en taza y la expresión sensorial de cada origen. A continuación, un vistazo ejecutivo a las cinco regiones más reconocidas del mundo y lo que hace únicos a sus cafés, para que lo cuentes mientras te tomas tu café matutino en la oficina.
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1. Colombia – Equilibrio, dulzor natural y amplia diversidad.
Colombia produce café entre los 1.200 y 2.000 m de altitud, con climas frescos y cosecha casi todo el año gracias a su geografía andina. El resultado es una taza balanceada, con acidez media, buen cuerpo y notas que pueden ir de lo frutal a lo achocolatado.
Variedades comunes: Caturra, Castillo, Colombia, Típica y Bourbon.
Dato curioso: la Federación Nacional de Cafeteros, junto con Juan Valdez y su mula Conchita, desde 1959, se encargan de que el “Café de Colombia” sea reconocido en todo el mundo como sinónimo de calidad.
2. Etiopía – Florales, afrutados y expresión ancestral.
El café etíope crece entre los 1.700 y 2.200 m, con microclimas boscosos y temperaturas frescas que favorecen una maduración lenta. Sus perfiles son intensos: florales (jazmín, bergamota), frutos rojos y una acidez viva.
Variedades: Variedades autóctonas, conocidas como Heirloom, que aportan una diversidad única.
Dato curioso: Las regiones como Yirgacheffe, Sidamo y Guji son referencia mundial por su expresividad sensorial.
3. Brasil – Chocolate, nueces y... Cantidad.
Brasil cultiva café principalmente entre los 800 y 1.300 m, con climas más cálidos y estables, lo que genera perfiles suaves, dulces y con acidez baja.
Variedades: Bourbon, Mundo Novo, Catuai, Arara.
Dato curioso: Brasil es el mayor productor del mundo con alrededor de 65 millones de sacos de café al año. (sacos de 60 Kg)
4. Kenia – Intensidad, acidez brillante y complejidad frutal
Entre 1.500 y 2.100 m, los suelos volcánicos y las temperaturas moderadas ayudan a desarrollar cafés de altísima calidad. Kenia ofrece tazas jugosas, con alta acidez y sabores a grosellas, moras y frutas tropicales.
Variedades: SL28, SL34, Ruiru 11, Batian.
Dato curioso: El té es muchísimo más popular que el café en Kenia, a pesar de que sus granos SL28 y SL34 son considerados joyas en la industria del café especial.
5. Costa Rica – Claridad, dulzor y precisión
Cultivado entre 1.200 y 1.900 m, Costa Rica es reconocida por su innovación en procesos y su enfoque en microlotes de alta calidad. Tazas limpias, dulces, con acidez brillante y notas cítricas o florales.
Variedades: Caturra, Catuai, Villa Sarchí, SL28.
Dato curioso: Su producción de café anual apenas roza una décima parte de la producción de Colombia, Tarrazú es su región insignia, famosa por cafés elegantes, vibrantes y muy consistentes.
Mención de honor para Panamá - Con su mítico Gesha o Geisha.
Panamá merece una distinción especial por su variedad Gesha o también conocido como Geisha, cultivado principalmente en Boquete y Volcán, a alturas superiores a 1.700 m.
Con notas florales intensas, jazmín, miel, frutas tropicales y una complejidad incomparable, es considerado uno de los cafés más exquisitos y exclusivos del mundo.
Es así como el café ha recorrido un viaje fascinante desde sus orígenes hasta convertirse en una de las bebidas más apreciadas del mundo. Cada grano cuenta una historia, y cada taza es una oportunidad para conectar con culturas, tradiciones y momentos especiales.
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